Hoy tocaba sesión de cine, para aquellos que me dicen que el cine es caro y se gastan 40 pavos como mínimo en una discoteca pueda parecer un disparate. Tenía ganas de ver la película, muchas ganas, y no me ha defraudado. Hablando de lo meramente técnico he de decir que es una maravilla. La fotografía, el casting, la belleza lírica de uno de los personajes más importantes (La Muerte), todo absolutamente todo merece una y miles de matrícula de honor.
De manera especial destacan dos personajes, la ladrona de Libros (Liesel) y su papá (interpretado por el gran actor Geoffrey Rush), aunque ninguno de los actores y actrices se quedan atrás.
Sin duda el mensaje que transmite la obra es más que bello, muy lírico y muy artístico pero sobre todo con una base necesaria para que se produzcan los dos anterirores mencionados, muy humano.
Vivimos en un mundo en el que nos enseñan nociones básicas sobre divisiones, sobre oraciones subordinadas, verbos, sobre conocimientos históricos, leyes físicas, todo evidentemente necesario.
Pero hay algo que no nos enseñan, a ser HUMANOS, la guerra como telón de fondo SIEMPRE innecesaria (lo siento soy antimilitarista).
Ella, a pesar de todo lo que es su mundo, aprende rapidamente que desde la oscuridad puede surgir la luz más hermosa y grande. Es una auténtica superviviente, enseñada por las circustancias que le rodean y de su padre que en pleno bombardeo de una guerra es capaz de tocar su acordeón y hacer sonreir y felices a los demás.
Bendita seas LADRONA DE LIBROS, ojalá en el mundo hubiera mucha gente como tú.

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