martes, 31 de diciembre de 2013

2013: el año en que me hice fuerte

Así es como lo he titulado, 2013: el año en que me hice fuerte. Durante mucho tiempo he visto como algunos resaltaban una serie de cualidades en mí que yo no veía ni a leguas. Carisma, bondad, fuerza o esfuerzo. Hay quiénes me hacían ver lo contrario precisamente, así que he llegado a la conclusión de que debo hacer nota media y así acertar un poco con la visión de los demás sobre mí y sobre la que yo tengo. Lo que no me cabe la menor duda es que en este año he logrado ser fuerte, me siento fuerte. No es que haya perdido el miedo, no es que haya llegado al final ni conseguido ninguna meta poco común, es que he logrado  desarrollar una fortaleza que durante años parecía no estar.
En 2011 asistí atónito al triunfo de la mentira, de la demagogía, pude ver como gente que creí que estaba a mi lado me vendía por 30 monedas (y por nada) ante situaciones surrealistas, también algunos creyeron haberme hundido en la más absoluta de la miseria y en cuanto me dí cuenta de lo absurdo que era alimentarme con mi felicidad diaria, decidí tirar de la cadena, rugir y decirles BYE BYE.
Sin embargo, en 2013, me dí cuenta de algo fundamental gracías a estas personas que me pusieron miles de zancadillas, he conseguido hacerme fuerte. Así que a todos vosotros y vosotras, mil gracías porque esta es la última vez que guiñaré mi ojito para mencionaros por algo. Por cierto, FELIZ 2014 a todas las buenas personas de corazón. ROAAAAAAAAR

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